martes 11 de diciembre de 2007

Solo esperar

Yo no toco, yo no soplo, yo no rasgo. Yo sólo recojo sonidos, y los proceso y los disfruto cuando ni me entero de qué es procesar.

Yo no sé nada, ni falta que me hace porque yo me limito a ser recipiente de músicas, de ritmos, de latigazos de emoción.

Yo te espero y si no llegas no soy nada porque ni rozo ni golpeo el corazón de nadie. Solo espero.

lunes 10 de diciembre de 2007

Cierre de cuentas

Fue un momento feliz tras otro. Oro en su garganta, chispeaba su charla. Cristal en la mano y marfil en su sonrisa. Y qué ratos de nublada felicidad y de complicidades.

Llegó el momento y el camarero hizo la cuenta. Habían pasado ya quizá tres semanas. El pagar era tan al final. Otro período de magias. Y éste era clausurado por otra cuenta y con seriedad rebuscar en el bolsillo.

Título más largo que el propio sufrimiento

- Me ahog - dij

miércoles 5 de diciembre de 2007

Las placas de mi pueblo

Acordarse para bien de alguien es meritorio, y ser agradecido y reconocer los valores positivos de la otra persona... intentar pasar a la posteridad por ese reconocimiento que se hace en nombre de una comunidad no es pecado.

Cuando en una placa aparece el nombre del que homenajea más grande y destacado que el de la persona homenajeada ya hay que sonreír, con un poco de malicia. Qué alcaldes nos toca aguantar, qué ansia de protagonismo. O qué estrategia política tan poco elegante.

Estado de un deseo

que no que no
que no que no
que no estoy en las nubes
ni ná ni ná
pero más alto querría yo está

martes 4 de diciembre de 2007

Hormigas en casa

Las cigüeñas se quedaron y nos dio alegría... fue un espejismo. Ahora se queda el calor y se quedan las moscas y se queda quien no sabe por qué ahora sí halla el hogar en nuestro otoño y en nuestro invierno.

Resistir, aguantar, no rendirse. Deseos que han hecho suyos las hormigas de mi casa. Yo resisto, aguanto y no me rindo, pero lo que no acabo de comprender es de dónde ha sacado los abrigos este año tanta formicante presencia.

Bajo y sobre

Bajo cuatro metros de tierra.

Bajo cientos de leyes.

Bajo ciegos que aplican la ley.

Bajo sordos que cavan en la tierra.

Sobrepuestos de tanta lucha.

Sobre su todo totalitario,
con el convencimiento de que ésta es justa.

Bajo cuatro toneladas de incomprensión.

Bajo férreas autoridades.

Bajo planteamientos sin autoridad.

Bajo el peso del castigo incoherente.

Sobremanera lúcidos.

Con cadenas y bajo cuatro metros de tierra: sobre todo libres.

¡Pumarejo libre!