
- Y las gallinas... ¿pasan aquí toda su vida? – curioso habitual inquirí.
- ¡Qué va, qué va, sólo un año! - me espetó.
- ¡Ah! ¿y después? – seguí, por revolver.
- ¿Después? ¡las matamos para carne! – sin atisbo de duda, me devolvió la frase con una satisfecha sonrisa.
Seguí mi trayecto seguro de tener algo que contar en cuanto llegara a buen puerto.
- ¡Qué va, qué va, sólo un año! - me espetó.
- ¡Ah! ¿y después? – seguí, por revolver.
- ¿Después? ¡las matamos para carne! – sin atisbo de duda, me devolvió la frase con una satisfecha sonrisa.
Seguí mi trayecto seguro de tener algo que contar en cuanto llegara a buen puerto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario