jueves, 29 de noviembre de 2007

Mujer transformer

Era una princesa. Y ni desconocer el mundo de la moda, ni el de cómo conjuntar bolso y zapatos podían mermar la seguridad de esa afirmación.

Daba gráciles saltitos para apresurar el ritmo y no tocaba el suelo, sus uno ochenta largos eran espigados y leves.

Y se frena en seco y se ovilla, en un rincón lleno de orines. En un rincón que nunca debió elegir su leyenda se convirtió en nada. Era una mujer más atándose los cordones, unos malditos y vulgares cordones.

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