Fue un momento feliz tras otro. Oro en su garganta, chispeaba su charla. Cristal en la mano y marfil en su sonrisa. Y qué ratos de nublada felicidad y de complicidades.
Llegó el momento y el camarero hizo la cuenta. Habían pasado ya quizá tres semanas. El pagar era tan al final. Otro período de magias. Y éste era clausurado por otra cuenta y con seriedad rebuscar en el bolsillo.
Llegó el momento y el camarero hizo la cuenta. Habían pasado ya quizá tres semanas. El pagar era tan al final. Otro período de magias. Y éste era clausurado por otra cuenta y con seriedad rebuscar en el bolsillo.
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