miércoles, 5 de diciembre de 2007

Las placas de mi pueblo

Acordarse para bien de alguien es meritorio, y ser agradecido y reconocer los valores positivos de la otra persona... intentar pasar a la posteridad por ese reconocimiento que se hace en nombre de una comunidad no es pecado.

Cuando en una placa aparece el nombre del que homenajea más grande y destacado que el de la persona homenajeada ya hay que sonreír, con un poco de malicia. Qué alcaldes nos toca aguantar, qué ansia de protagonismo. O qué estrategia política tan poco elegante.

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